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Las Historietas de
Lanceloto Avelino
El ingreso a la Orden
R. Sr. Ernesto Aké
Trujillo, C. R.
Querido lector: Compartimos contigo la alegría de celebrar una vez más el
dies natalis, es decir, el día del nacimiento para la Gloria, de nuestro santo
Padre Cayetano de Thiene, fundador de los Clérigos Regulares Teatinos. Él nació
para la gloria el 7 de agosto de 1547 y gracias a su obra, el Padre Lanceloto
Avelino encontró un lugar dónde seguir ejercitando su manera de ser: un poquito
mejor cada día.
Recordarás que esa fue una de las principales enseñanzas que nos dejó el P.
Lanceloto Avelino en el número anterior “pues no quería dejar de ser bueno”;
además de su enorme confianza en el auxilio de María Santísima.
Pues bien, te habíamos prometido que en este número descubriríamos cuál es el
nombre que adoptó el P. Lanceloto al ingresar a la vida religiosa con los Padres
Teatinos; pero no comas ansias como dicen los abuelos veamos con calma qué fue
lo que pasó en la vida de nuestro amigo, que lo decidió a adoptar un nuevo
nombre.
Ya hemos visto que los Padres Teatinos abrieron una nueva casa en la ciudad de
Nápoles, por un llamado del Papa Clemente VII. Déjame contarte que a pesar de
ser una Orden Religiosa muy joven, el Papa apreciaba mucho a los religiosos de
la misma por ser éstos unos padres muy ejemplares que le ayudaban enormemente en
el servicio a la Iglesia y por eso los llamó a vivir y trabajar en esa ciudad.
Hoy día, los obispos continúan llamando a los Padres Teatinos para seguir
abriendo casas en muchas partes del mundo - por ejemplo, los han llamado en
algunas partes del Brasil, o más recientemente en el Continente Africano, o como
ocurrió en nuestro país, que hace menos de diez años fueron llamados para
atender una muy grande comunidad de fieles
en la ciudad de Puebla (Puebla). Por eso
la Orden necesita de jóvenes generosos que quieran ofrecer su persona y su vida
al servicio del pueblo de Dios… pero esa es otra historia que quisiéramos
contarte en otro momento.
Esa nueva casa fue abierta en el año 1533 y, como tú recordarás, nuestro amigo
Lanceloto llegó a esa ciudad ese mismo año, cuando contaba ya 27 años de edad.
Tomó por confesor durante tres años al padre teatino Juan Marinoni. Ese fue su
primer contacto con nuestra Orden.
¿Te das cuenta que decimos «con nuestra Orden» y no con «la Orden Teatina»?
Es que cada ser humano que se deja impactar por un cambio interior y trata de
ser mejor cada día es un Teatino de verdad, como seguramente lo eres tú.
Pero bueno, continuemos con nuestro relato: En el tiempo que el P. Lanceloto
llegó a Nápoles y entró en contacto con nuestra Orden, ésta era la única de
sacerdotes reformados existente en esa ciudad Capital. Nápoles era la ciudad
Capital del Reino de Nápoles; todavía no era una ciudad del país que actualmente
conocemos como Italia. Entonces ocurrió lo que Dios tenía reservado para el P.
Lanceloto: se impactó tanto con el sistema de vida de los Padres Teatinos y sus
métodos de apostolado que sólo tenía dos opciones para decidir su estilo de
vida: o ingresaba con los Jesuitas… o se hacía Teatino.
Y, amigos, contaba ya 35 ó 36 años, cuando viendo que la Orden Teatina llevaba
un estilo de vida más pobre, quiso ingresar en ella.
Antes de entrar, el P. Juan Marinoni le recomendó ante las autoridades
eclesiásticas para que cumpliera con un encargo realmente difícil: la renovación
espiritual de un monasterio femenino que había caído en un estado de relajación
debido al abandono de la formación interior y del cuidado espiritual de las
religiosas por parte de los superiores y responsables; tarea que llevó a cabo
con beneplácito y con gran diligencia, a la par que seguía actuando en el ámbito
jurídico del fuero de la Iglesia, pues no olvidemos que también era abogado en
ambos derechos, el civil y el eclesiástico. Pero esta es también otra historia
que será contada en otro momento.
¿Qué fue lo que llamó la atención de la Orden Teatina a nuestro personaje,
Lanceloto, que lo llevó a elegirla entre otras opciones y más aún, ante la
Compañía de Jesús?
Lo que le atrajo fue el trato fraterno con los religiosos, la caridad entrañable
con la que éstos se desvivieron por atenderle, el ambiente de vida interior que
se respiraba en las casas y esa manera tan peculiar de combinar armónicamente la
vida de contemplación con la actividad apostólica: la oración y el trabajo, la
soledad y el ministerio.
¿No te parece atractivo ese estilo de vida también a ti? Probablemente sí. Pues
si es así, no lo dudes y si quieres conocer cómo viven los Padres Teatinos, ven
y descúbrelo tú mismo. Seguramente te dará una nueva visión de cómo se puede
vivir actualmente en este mundo que tanto ofrece pero que muchas veces nos deja
insatisfechos y nos lleva a seguir buscando más y más emociones y alternativas
para llenar nuestra vida. Quizás seas tú un llamado por el Señor a conocer más
de cerca este estilo de vida; quizás para compartirlo con nosotros, o tal vez
sólo para animarte a vivir más recta y perfectamente el estilo de vida que has
abrazado ya, pero al fin y al cabo siempre con una actitud orante delante de
Dios y fraterna con nuestros hermanos - ¿no lo crees?
Muy bien. Ha llegado el momento de revelar el nombre que adoptó nuestro
apreciado amigo Lanceloto. En agosto de 1556 Héctor y Lanceloto fueron recibidos
como postulantes en la Orden Teatina. Tres meses después, el 30 de noviembre del
mismo año, ambos vistieron el hábito de novicios, tomando Lanceloto el nombre de
Andrés. Y su maestro sería el mismo que le había acompañado ya durante tres años
como director espiritual y confesor: el P. Juan Marinoni.
En adelante, la vida del P. Lanceloto, ahora Andrés, habría de cambiar para
siempre y habría de cambiar también para cada uno de nosotros, Teatinos, que
tratamos de seguir de cerca cada uno de sus ejemplos.
¡Amigo, hasta la próxima!
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