Platicando con
el Padre Argimiro Sandín, C. R.
Edgar Ricardo López Vargas
En esta ocasión hicimos una visita al Santuario de San Cayetano y
entrevistamos al Padre Argimiro Sandín.
Empezó por comentarnos que nació en Zamora, España en el año 1934. Es el segundo
hijo de cuatro hermanos. Al preguntarle por el motivo que le llevó a ingresar al
seminario nos dijo que tuvo un tío que fue religioso Agustino quien fue ejemplar
para él -así que a los 13 años ingresó a la formación religiosa. Para el P.
Argimiro no hubo como tal una experiencia que le indicara que el sacerdocio era
su vocación, sino que fue el conjunto de experiencias del seminario: la vida de
oración, de estudio y de convivencia con los hermanos lo que en verdad marcó su
vida y lo llevó a encontrar y vivir su vocación.
Se ordenó sacerdote en 1960 y doce años después fue enviado a la provincia de
México. En un principio llegó a la comunidad de la Malinche a apoyar al P.
Cayetano y más tarde, el 15 de septiembre de 1985, llegó a la comunidad de
Lindavista. Sí, efectivamente su llegada estuvo muy cercana al terremoto de
1985. Fue así que, lo que llevó varios años a los Padres Teatinos construir, se
dañó en cuestión de minutos. El P. Argimiro fue quien dirigió los trabajos de
restauración del Santuario de San Cayetano; esto les llevó más de 5 años y
fueron muchos los que ayudaron, por ejemplo: el Arquitecto Fray Gabriel Chávez de la
Mora, con el diseño y construcción de las partes litúrgicas del templo, a saber:
altar, sede, fuente bautismal, sagrario, ambón, confesionarios, etc.; el Arq.
Alfonso Olguín encargado de la obra, el Ingeniero Alfonso Rivero, el Arq. Saad y el
Ing. Guillermo Salazar, además de mucha gente de la comunidad.
El P. Argimiro además de desempeñarse como párroco del Santuario de San
Cayetano, también ha fungido como Provincial de la orden Teatina en México
durante el periodo comprendido entre 1988 y 1991. A este respecto el Padre nos
compartió que ésta fue una labor de gran responsabilidad, pues se trata de
coordinar el trabajo de las diferentes casas que pertenecen a la Provincia.
Al preguntarle por lo qué más le gusta de su ministerio nos comentó que es el
estar con la gente de manera tan cercana y lo que más disfruta en el día es la
celebración de la Eucaristía. Le encanta la catequesis de niños y adultos, la
visita a los enfermos, las reuniones con los matrimonios y la vida en comunidad
que es un pilar dentro de la vida religiosa. A propósito le preguntamos sobre lo
que considera lo más esencial de la vida religiosa de un Teatino y nos dijo que
es la confianza en el Señor, es decir, permitirnos experimentar la Providencia
del Padre.
Al pedirle que nos compartiera lo que espera de la orden teatina en México nos
dijo que espera que quienes la integran luchen cada día por vivir el ideal de
San Cayetano, es decir, una comunidad de hermanos, que saben vivir como
hermanos, orando, trabajando, aprendiendo y ayudándose a ser mejores cada día
con la ayuda de la Providencia del Señor.
Finalmente le preguntamos sobre si pensaba en un futuro regresar a su natal
España. El Padre con una sonrisa de oreja a oreja nos contestó que “sólo de
vacaciones”, que piensa seguir trabajando en México a menos que por santa
obediencia lo manden a otro lugar. Nos comentó que lo que más le gusta de
nuestro país es su gente que se caracteriza por ser amable, hospitalaria,
acogedora y, sobre todo, de fácil trato.
Así fue que en esta ocasión conocimos a un hombre que ha consagrado su vida a la
construcción del Reino de Dios y que vive su ministerio con la mayor convicción
que un hombre puede tener.