Ya ven, hay muchas ideas, sólo es cuestión de imaginación. Lo más importante
es hacerle que se sienta especial todo el día y no sólo unas cuantas horas y de
vuelta a la rutina de siempre. Pero la clave para el mejor Día del Padre está en
darle mucho cariño y amor departe de todos los miembros de la familia.
¡Gracias papá!

Dios es Padre amoroso
El amor no es egoísta sino generador, genera vida y de ahí su Nombre:
Yahvéh, que significa "Yo soy", es decir, "el que hace existir". El padre
terrenal también genera vida y debe estar abierto a esa fecundidad, pero como
dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «la fecundidad… no sólo se reduce a la
sola procreación de los hijos, sino que debe extenderse también, a su educación
moral y a su formación espiritual…» (2221).
¡Gracias papá, por dar vida y por dar tu vida al entregarte por tus hijos para
formarlos y educarlos según la voluntad de Dios!

Dios es Padre misericordioso
Porque a pesar de nuestro pecado y desobediencia, nos ofrece el perdón y
busca que regresemos a Él. El padre de la tierra debe tener siempre presentes
las palabras de San Pablo: «… Y ustedes, padres, no irriten a sus hijos, sino
para educarlos, usen las correcciones y advertencias que puede inspirar el
Señor» (Efesios 6, 4). Educar y corregir, siempre
con misericordia, como lo hace nuestro Padre del Cielo.
¡Gracias papá, por aguantar y perdonar los errores y faltas de tus hijos, pero
sobre todo, gracias, por corregirlos con amor, cada vez que están en peligro de
apartarse del camino de Dios!

Dios es Padre Providente
Porque nunca se cansa de darnos todo lo necesario para seguir adelante. El
padre terreno también provee, pero no basta conseguir para los hijos el dinero
necesario para que no les falte nada material; proveer es también dar lo
necesario para un desarrollo físico, emocional, intelectual y espiritual.
Recordemos que el dinero debe estar al servicio de la familia, no la familia al
servicio del dinero; ya Jesús lo dijo claramente: «… ¿de qué le sirve al hombre
ganar el mundo entero, si pierde su vida…?»
¡Gracias papá, por dar todo lo necesario para comida, vestido, salud, estudios….
y, gracias también por las cosas materiales que has negado. Así has enseñado a
tus hijos a valorar el producto del trabajo humano, para que sean más
conscientes y solidarios con los demás!

Dios es Padre fiel
Porque todo lo que nos promete, lo cumple. El papá de la tierra debe ser fiel
también a todas sus promesas, comenzando por la que hizo ante el altar un día
diciendo: "prometo amarte y serte fiel en lo próspero y en lo adverso…" Los
hijos valoran y aprenden de la fidelidad de sus padres, más que de todas las
palabras que les pudieran decir.
¡Gracias papá, por ser siempre fiel a tus promesas; por tu presencia y
constancia a pesar de tu cansancio!

Dios es Padre guía y maestro
Porque siempre pone en nuestro camino señales que nos llevan hacia Él y
porque a través de su Hijo, nos ha dejado enseñanzas muy claras para vivir de
acuerdo a su voluntad. El papá de la tierra es también guía y maestro, como lo
dice el Catecismo: «… los padres son los primeros responsables de la educación
de sus hijos… El hogar es un lugar apropiado para la educación de las virtudes…
Es una grave responsabilidad para los padres dar buenos ejemplos a sus hijos»
(2223).
¡Gracias papá por enseñar a tus hijos a vivir; gracias sobre todo, por
enseñarlos a amar a Dios sobre todas las cosas, haciendo del hogar una escuela
de virtudes humanas, como el perdón, el respeto, la fidelidad, el servicio y la
solidaridad!

Oración por mi papá
Querido Jesús:
Hoy te pido por mi papá.
Que nunca le falte el trabajo, ni tenga problemas de salud.
Que esté feliz en nuestra familia y cada día seamos más unidos
para que esté orgulloso de todos nosotros.
Ayúdame a confiar mucho en él, a escuchar sus consejos
y a obedecer en lo que me pida.
Te pido que él esté contento y no se canse mucho trabajando por nosotros.
Acompáñalo en todo momento, cuando sale a trabajar,
cuando viaja, cuando está con nosotros.
Dale paciencia, buen ánimo y mucha alegría.
Lo quiero mucho y te pido que Tú lo cuides y lo quieras también.
¡Gracias por mi papá!

Oración de un Padre de familia
San José, jefe de la Sagrada Familia, alcánzame los dones y las virtudes
necesarias para el cumplimiento de la tarea de dirigir esta familia en nombre de
Dios.
Concédeme que, junto con mi esposa, podamos desarrollar con responsabilidad
nuestras obligaciones, viviéndolas en la presencia de Dios en la simplicidad de
la fe, alimentadas por la caridad y con devoción y esperanza.
Ayúdame a imitar tu ejemplo y a poner en mi trabajo cuidado, esmero y honestidad
para que mi labor se convierta en una verdadera colaboración con la obra de Dios
sobre la tierra y un verdadero servicio a los demás hombres, mis hermanos.
Como tú te dedicaste a nutrir y educar a Jesús, ayúdame para que a los hijos que
Dios me ha confiado, los eduque con amor y firmeza, con tacto y delicadeza,
poniendo toda mi capacidad en esta labor.
Que sepa enseñarles a rezar haciéndolo con ellos, que les ayude a conocer y
vivir, con la palabra y el ejemplo, sus deberes de hijos de Dios.
Que siempre viva la paciencia y mantenga la calma delante de sus errores y
faltas, sin dejar de corregir y reprender con dulzura y fortaleza a la vez.
Ayúdame a ser consciente de que debo estar lo menos posible alejado de mi hogar,
pues tanto mi esposa como mis hijos tienen una gran necesidad de mi presencia.
Alcánzame, San José, que todos los días viva cristianamente y sepa guardar
siempre a mi mujer y a mis hijos, la fidelidad y el cariño que les debo
entregar, a fin de que pueda cumplir la difícil pero maravillosa tarea de
conducirlos hacia el Reino de los Cielos, para gozar de Dios eternamente.
Amén.