
Martha Rábade
En esta ocasión celebramos el inicio del nuevo año 2006, y
con él nacen en nuestro corazón, nuevos propósitos para ser mejores cada día.
Aprovechemos el inicio de este año para renovar nuestras actitudes y poder
lograrlo.
Primero, tomemos conciencia de lo que deseamos cambiar y decidimos
comprometernos a estos propósitos.
Haremos una lista pequeña, así podremos cumplir sin desanimarnos.
Aquí te doy algunas sugerencias y tú ya escogerás las que se adapten a tu estilo
de vida:
-
Comer por lo menos 5 porciones de frutas y verduras al día.
-
Reducir el consumo de comida chatarra.
-
Hacer ejercicio por lo menos una hora al día.
-
Descansar o dormir por lo menos ocho horas al día.
-
Reducir el tiempo dedicado a ver televisión.
-
Expresarle afecto, con palabras y gestos, a nuestros papás diariamente.
-
Pasar tiempo divertido con tus papás, por ejemplo, sugiere: una noche de
juegos semanal.

Recordemos también que celebramos la adoración de los magos al niño Jesús que
nos cuenta san Mateo en su Evangelio: “Unos Magos que vinieron de oriente
buscando al nuevo rey que habría de nacer, para obsequiarle sus regalos. La
tradición los describe como reyes bondadosos con regalos para todos, dándole un
nombre a cada uno:
Melchor: Un anciano blanco con barbas blancas. Su regalo para Jesús es oro,
representando su naturaleza real.
Gaspar: Joven moreno. Su regalo es el incienso, que representa la naturaleza
divina de Jesús.
Baltasar: De raza negra. Su regalo a Jesús es mirra, que representa su
sufrimiento y muerte futura.
Cuando hagamos nuestra cartita a los Reyes Magos pidámosles sólo lo necesario,
recordemos que hay muchos niños en el mundo, y tiene que alcanzar para todos. Si
en tu parroquia te piden donar juguetes hazlo con gusto así compartirás alegría
a otros niños.

El 2 de febrero estamos celebrando la presentación del niño Jesús en el Templo.
Ya que este día se cumplen 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en
la que celebramos el nacimiento de Jesús, y recuerda, la Ley en tiempo de Jesús
decía que los niños de esa edad se tenían que presentar en el Templo.
Al presentar un niño en el templo había que llevar un cordero y una paloma y
ofrecerlos en sacrificio al Señor.
Jesús no necesitaba ofrecer este sacrificio, pero quiso que se ofreciera porque
El venía a obedecer humildemente a las Leyes del Señor y a ser semejante en todo
a nosotros, menos en el pecado. Tratemos de parecernos a Jesús y ser obedientes
como Él.
Y... ¡¡¡felices Fiestas con Paz, Amor y Felicidad!!!