Platicando con
Roberto Zainos Velázquez
R. P. Salvador Rodea González, C. R.
Nuevamente nos encontramos, mis queridos lectores, en esta sección tan
querida por un servidor y tan llena de esperanza, porque siempre que platicamos
con algunos de nuestros invitados, de verdad que me deja con la pila cargada.
Espero que tenga los mismos resultados en ustedes. Bueno, es el turno de
nuestros hermanos laicos que con su entrega y dedicación logran mostrar un
rostro de Cristo cercano a sus hermanos y siempre prestos a servir, sin fatiga y
sin cansancio.
Nuestro invitado de hoy es el famoso hermano Roberto, conocido así por todos los
que conformamos el Instituto el Pedregal que
atendemos los padres teatinos desde hace más de cuarenta años. Estamos en su
oficina y nos invita a pasar de manera cordial. Déjenme decirles que ya teníamos
varias visitas a este lugar pero no le habíamos encontrado, por fin estamos en
un momento privilegiado, hemos encontrado al hermano Roberto.
Una vez sentados le pedimos que se presentara.
Roberto:
Mi nombre es Roberto Zainos Velázquez, soy coordinador del Área de Educación en
la Fe en el Instituto el Pedregal y he colaborado
con mucho entusiasmo en la Orden de Clérigos Regulares Teatinos desde hace 15
años.
¿Por qué te dicen "hermano", todos los que te conocen?
Roberto: Bueno, como les decía anteriormente, desde hace 15 años que
colaboro con los Teatinos, y es que yo inicié mi proceso formativo para ser
presbítero religioso con los teatinos, pero después sólo quise ser un laico
comprometido viviendo la espiritualidad teatina sin llegar a ser presbítero.
Entonces, los niños, maestros y padres me decían y me siguen diciendo: "hermano
Roberto".
¿Por qué con los teatinos?
Roberto: Conocí la espiritualidad teatina gracias al trabajo pastoral que
realizaba en la Arquidiócesis de Tlalnepantla y quedé cautivado por la riqueza
que en su esencia: ésta encierra hacia una constante renovación espiritual,
reforma interior constante y la forma de vivir el cristianismo, buscando el
reino de Dios y hacerlo presente, buscando a un Dios vivo y hacerlo presente
vivo, siempre en búsqueda de Jesús Resucitado llenando de esperanza a los que
también quieren encontrarlo en su vida.
Entonces, ¿crees que como laico teatino respondes a las exigencias del mundo
actual?
Roberto: El pensamiento de san Cayetano con el discernimiento que realizó
y con la realidad del mundo de hoy, responde efectivamente a una sociedad que al
encontrarse inmersa en las tentaciones actuales, como se encontraba en el tiempo
de san Cayetano, ha caído en la duda y el desánimo religioso. Estas premisas son
las que hoy vuelven a mover los corazones de los creyentes y en medio de
palms, x box, Internet y chips escuchamos nuevamente “Cristo espera y
nadie se mueve”. Esto es una enseñanza de san Cayetano y la figura del mundo es
lo que le motivó a moverse él de manera radical y motivo a otros para que se
adhirieran a este proyecto.
¿Cuál es tu labor en el Instituto el Pedregal?
Roberto: Como te dije, coordino el Área de Educación en la Fe. Mi tarea
es crear conciencia desde la más temprana edad, el porqué y para qué creer. El
inquietar las mentes de los jóvenes que en el comienzo del siglo XXI la vida
light huyendo al compromiso y a la madurez. Es presentarles un Cristo vivo y
presente en sus vidas, que, lejos de castigarlos, les ayuda a ser mejores, a
experimentar que la santidad es un estilo de vida que exalta y enaltece al ser
humano, a los hijos de Dios.
Hoy, los alumnos del Instituto el Pedregal
experimentan a un Dios vivo y actual. Tenemos clases cotidianas, una hora por
semana, de Educación en la Fe. Las misas que están adaptadas y dirigidas a los
niños y jóvenes, tomamos en cuenta su edad, pero están llenas de júbilo y
alegría, están invitados al Banquete del Señor, es una
Fiesta.
Como no es la misma atención en un niño de 3 años que uno de 10, tomamos la
pedagogía y la didáctica para las misas, para que los niños y jóvenes se vayan
cada mes, después de misa, con algo positivo para aplicarlo en sus familias y en
el mismo Instituto. Cada año les damos un retiro
que es, sin lugar a dudas, la fiesta más esperada durante el año. Le llamamos
retiro porque en efecto, se retiran de su casa, de su familia, para vivir un
encuentro con ellos mismos y con sus compañeros. Es un espacio en lugar y tiempo
para experimentar ellos mismos la labor de equipo y saberse que son responsables
por dos días de ellos mismos.
¿Tu labor es conveniente para que otros laicos la realicen, en otros lugares,
incluso en otros ámbitos?
Roberto: El papel que me ha tocado desempeñar es de gran trascendencia y
relevancia en mi vida y en la vida de cada uno de los 650 alumnos promedio, que
año tras año llenan nuestras aulas y este compromiso que realizo como seglar se
debe a la confianza que ha depositado en mí la Orden Teatina en esta Provincia
de México, al haber estudiado y vivido como un fiel seguidor de la
espiritualidad teatina y del pensamiento de san Cayetano de Thiene. Mientras
allá gente que quiera comprometerse y se le dé la confianza creo que pueden
lograr maravillas dentro de la Iglesia, y en comunicación con todos los que
formamos parte de ella, para que los resultados sean mejores a los ojos de Dios
y palpables entre nosotros como sus hijos, como seres humanos.
Bueno, gracias, hermano Roberto, por estas breves pero claras palabras
para seguir motivando a los laicos a participar sin miedo y con alegría en la
misión que Dios les encomiende dentro de la Iglesia.
Amigos lectores, nos despedimos esperando volvernos a encontrar muy pronto.
Hasta luego.