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A cuarenta años del Concilio Vaticano II

Estamos a 40 años del Concilio Vaticano II (CV II) e intentamos,
en este número, al inicio del año 2006, recordar la figura de los laicos en la
Iglesia actual. Primero, es necesario identificar (dar identidad) al compromiso
del laico. El laico es un miembro activo en la Iglesia para el mundo. El campo
propio, no exclusivo, de la actividad evangelizadora de los laicos es la vida
pública (política, la sociedad, economía, ciencias y las artes, medios de
comunicación) y otras realidades que están abiertas a la evangelización (la
familia, educación).
Todas estas realidades las describía el CV II en su Constitución pastoral
Gaudium et Spes, pero ahora sus dificultades y problemas se han agravado. Sin
embargo, los laicos están llamados a vivir su misión, están llamados a mirar de
cara al mundo con sus valores y problemas, con sus esperanzas y pobrezas. Jesús
los quiere, como a todos sus discípulos, “sal de la tierra y luz del mundo”
(Documento sobre los laicos: ChL 3).
Hoy tenemos que hacer un gran esfuerzo para lograr que se acabe de dar, con
originalidad, las propuestas del CV II integrándolas con la realidad actual.
Hablemos del análisis constante de la realidad, el diálogo de la Iglesia, entre
la misma jerarquía, entre jerarquía y laicos, diálogo incluso con diferentes
credos. La figura del mundo actual nos lo exige. Parte de este esfuerzo es la
formación, capacitación y acompañamiento de nuestros laicos, sensibilización de
todos los miembros de la Iglesia, hacer conciencia de lo importante que es su
labor, alentar la participación de los laicos en instituciones civiles, es
decir, la integración en la vida pública de los cristianos laicos comprometidos.
Durante el paso de los años la espiritualidad teatina ha gozado de la compañía y
de la colaboración de muchos laicos que se han unido a la labor de la Iglesia
compartiendo esta espiritualidad concedida por el Espíritu a San Cayetano.
Recordamos cómo otras espiritualidades (franciscana, dominicana, vicentina,
jesuita, y otras más) han logrado la participación de los laicos de manera
significativa en la promoción social y la promoción del ser humano. De cara a
las exigencias que el mundo tiene para la Iglesia hoy y al compromiso como
teatinos en la labor evangelizadora, proponemos esta reflexión que esperamos nos
ayude a caminar creativamente buscando el Reino de Dios y su justicia…
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