Mt. 10,38 “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí.”
Mc. 8,34-35 “si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame…”
Jn. 12, 24 “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto.”
Lc 14,27 El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío.
1Cor 1,17 Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo. Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan - para fuerza de Dios.
Ga 6,14 En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!
Flp 2,7 Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.
Flp 3,18 Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo, cuyo final es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más que en las cosas de la tierra.
Col 1,19 pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos.
Hb 12,2 fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia y está sentado a la diestra del trono de Dios.
Mt 27,40 «Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!»
Mt 17,22 Yendo un día junto por Galilea, les dijo Jesús: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará.» Y se entristecieron mucho.
la dulce cruz de la vida escondida, que sea para todos los mortales arma de defensa contra los perennes e invisibles enemigos.
alcanzándole las fuerzas para abrazar la cruz desnuda, piensa habitar temporalmente con estos siervos del Señor, dispóngase a hacer el sacrificio en las condiciones antedichas, y ordene desde ahora sus cosas a fin de que, cuando viniere, se halle totalmente libre de los asuntos del siglo
Que la amada en Cristo, Sor Catalina, se goce de acompañar a Jesucristo en la cruz, junto a la cual su Santísima Madre y siempre Virgen María permaneció firme y constante.
Art.29. Nuestros religiosos, llevados por el espíritu de fe y amor en el seguimiento de Cristo, que se hizo obediente hasta la muerte (Filp 2,8),
Art.39. Colaborar con el Evangelio en la edificación de la Iglesia, sirviendo con humildad al Señor de la mies (Lc 10,2) y ardiendo de celo por las almas, como hijos de S. Cayetano, que fue llamado Cazador de almas, debe ser nuestra principal preocupación.
Por consiguiente, en la predicación, en la catequesis, en las iglesias y parroquias, en la dirección de oratorios o asociaciones de cualquier género e índole, en la educación de los jóvenes, en cualquier obra de apostolado que se nos confíe, todos y cada uno de los que nos gloriamos de militar bajo el estandarte de la Cruz, pero sobre todo los religiosos ordenados in sacris, profundamente preocupados por el bien de la Iglesia, nos dedicaremos con todas nuestras fuerzas a que los hombres crean en Aquel, que es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6).
Art.58. Debemos insistir en la conversión de nuestra alma a Dios, perseverando en la penitencia y renovación hasta que Cristo quede formado en nosotros.
Art.149 Por último, recuerden los Prepósitos que están obligados no sólo a promover una ulterior formación cultural y técnica de los hermanos, sino que han de procurar también que se dé a todos, clérigos y laicos, una adecuada formación espiritual para
que el religioso, mediante una constante renovación de su mente y corazón, se consagre cada día más íntimamente al servicio de Dios, vigorice su actividad apostólica y no desfallezca en el seguimiento de Cristo que no cesa de llamarle, recordando la doctrina de nuestro Padre S. Cayetano:La verdadera e inapreciable alegría del hombre espiritual consiste en el ansia de asemejarse, corporal y espiritualmente, a Jesús, sin esperar ningún otro premio.
Cap I, párr.7 “para inflamarse cada vez más en el amor a él y en el desprecio de sí mismo, bien cargada la cruz sobre la espalda y siguiendo abnegadamente al Hijo de Dios; que frecuentan los sacramentos para mayor gloria de Dios, tratando de unirse más estrechamente a él y reponiendo nuevas fuerzas contra los enemigos.”
Nº 22 ”Consagrados como Cristo para el Reino de Dios
Nº 23 ”Del Tabor al Calvario
Nº 24 Dimensión pascual de la vida consagrada
Nº 38 “Oración y ascesis: el combate espiritual.