CITAS BÍBLICAS:

 

Mc 16,15  “Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia”

Mt 6, 33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Mt 10, 7  Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.

Mc 1, 14-15 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.»

Mt 3, 2 «Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.»

Mc 4, 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Mt 5, 19-20 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos. «Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.

Mc 4- 11-12 El les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.»

Lc 4, 43 Pero él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido

enviado.»

Mt 6, 9 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.

Mt 7, 21 «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.

Jn 3, 3-5 Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.»

Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?»

Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

Mt 25, 31-35 «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.

Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Lc 8, 1 Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce,

Mt 12, 28 Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

Mc 4, 26-29 También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra…

Mt 13, 11 El les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.

Mt 13, 31-38 Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo…

Lc 13, 18-20 Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza

que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»

Mt 16, 18-19 Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Lc 13, 20 Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»

Mt 24, 11-14 Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.

Mt 13, 44-47 «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.»

«También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.

«También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases;

Mt 18, 4 Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.

Mt 19, 12-14 Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.»

Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos.»

Mc 10, 15 Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como

iño, no entrará en él.»

Mc 10, 24-25 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.»

Lc 14, 15 Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!»

Mt 20, 1-4  «En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña.

Mt 21, 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.

Hch 1, 3 A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.

Hch 14, 21-22 Habiendo evangelizado aquella ciudad y conseguido bastantes discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, confortando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a perseverar en la fe y diciéndoles: «Es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.»

Hch 28, 23 Le señalaron un día y vinieron en mayor número adonde se hospedaba. El les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirles acerca de Jesús, basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas, desde la mañana hasta la tarde.

Hch 28, 30 Pablo permaneció dos años enteros en una casa que había alquilado y recibía a todos los que acudían a él;

Rm 14, 17 Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.

1 Co 4, 20 que no está en la palabrería el Reino de Dios, sino en el poder.

 

1 Co 6, 9 ¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,

1 Ts 2, 11-12 Como un padre a sus hijos, lo sabéis bien, a cada uno de vosotros os exhortábamos y alentábamos, conjurándoos a que vivieseis de una manera digna de Dios, que os ha llamado a su Reino y gloria.

2 Ts 1, 5 Esto es señal del justo juicio de Dios, en el que seréis declarados dignos del Reino de Dios, por cuya causa padecéis.

Hb 12, 38 Por eso, nosotros que recibimos un reino inconmovible, hemos de mantener la gracia y, mediante ella, ofrecer a Dios un culto que le sea grato, con religiosa piedad y reverencia,

St 2, 5 Escuchad, hermanos míos queridos: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que le aman?

 

CARTAS SAN CAYETANO:

 

Sea nuestro más vivo deseo que el reino de Jesucristo eche cada día más hondas raíces en nosotros.

¡Ah! Pero es que su reino, lo confesó El mismo a Pilatos, su reino no es de este mundo. Y El me invita, en su bondad, a tener parte en este reino, dándome a entender, cada día más claramente, que no podemos servir a dos señores.

Veo a Cristo pobre, y a mí rico; a Cristo escarnecido, y a mí en delicias. Ardo en deseos de acercarme a Cristo, siquiera unos pasos. Este Señor, en su bondad, me colmará de bienes eternos.

A sus primos Fernando y Jerónimo de Thiene,  22 agosto 1524.

 

CONSTITUCIONES:

 

Art.17. El voto de castidad, hecho por  razón del Reino de los cielos (Mt 19, 12), lleva consigo la obligación de observar perfecta continencia en el celibato.

 Por tanto, teniendo el cuerpo y el corazón consagrados a Dios, observemos tal castidad al mirar,  al caminar, al hablar, en la compostura de todo el cuerpo, que, todavía en la tierra, ofrezcamos a todos el luminoso testimonio de aquella resurrección que tendrá lugar en el mundo venidero (cf. Mt 22, 30).

Art.26. Nosotros, clérigos, hemos de vivir del Altar y del Evangelio (cf. 1Cor 13-14) y de lo que espontáneamente nos ofrezcan los fieles. Así, pues, ni personalmente ni por medio de otros hemos de pedir limosna a los seglares, sino que toda nuestra esperanza ha de estar puesta en las palabras de Cristo, el Señor, que dijo: Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas esas cosas se os darán por añadidura (Mt 6,33).

Art.34 En el desempeño de las diversas obras de apostolado, nuestros religiosos deben ayudarse mutuamente de suerte que, buscando ante todo el Reino de Dios  (Mt 6,33) y evitando la más leve sombra de vanagloria personal, ganen más fácilmente las almas de los hermanos. Conviene, pues, que, en cada Casa, aquellos a quienes se confía alguna actividad apostólica actúen de común acuerdo, aunando sus esfuerzos, bajo la dirección del Prepósito. Este es el proyecto de vida de nosotros, los Clérigos Regulares. Si lo vivimos con un corazón magnánimo y generosa voluntad, agradaremos a Dios y mereceremos la aprobación de los hombres. Buscamos el Reino de Dios, que es justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo, para que así Dios sea glorificado en cada uno de nosotros y en todas las cosas. (cf. Mt 6,33 y Rom 14, 17-18)

 

COMBATE ESPIRITUAL:

 

Cap 2 párrafo 3º “- Tercero: Y si te parece que has hecho mucha penitencia y que has ofendido poco a Dios (cosa que jamás deberías creerte), piensa que en el reino de los cielos no se entra sino por la puerta estrecha de las tribulaciones (Mt 7,13- 14).

Cap 14, p. 6

Cap 16, pár. 3 “Lucha, pues, y no temas el sufrimiento, porque del esfuerzo y del empeño en la lucha contra tus malas inclinaciones y de la pena que se siente por ellas nace la victoria y se alcanza ese gran tesoro con que se compra el reino de los cielos y el alma se une para siempre con Dios».

 

VITA CONSECRATA:

 

Nº 14 “Icono de Cristo transfigurado

Nº 22 “Consagrados como Cristo para el Reino de Dios

Nº 26 Dimensión escatológica de la vida consagrada

Nº 31 Las relaciones entre los diversos estados de vida del cristiano

Nº 105 La vida consagrada al servicio del Reino de Dios