TEXTOS BÍBLICOS:

 

Mt 6, 25-34 «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?

Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

Lc 12 22-32 Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis: por que la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!

Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida?…«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino.

Mt 7, 7-11 «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá…Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

Lc 12, 6-7 “¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos.”

Mt 10, 29-31 ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.

Mt 16, 8-10 Mas Jesús, dándose cuenta, dijo: «Hombres de poca fe, ¿por qué estáis hablando entre vosotros de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis, ni os acordáis de los cinco panes de los 5.000 hombres, y cuántos canastos recogisteis? ¿Ni de los siete panes de los 4.000, y cuántas espuertas recogisteis?

Mc 8, 16-21 Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada?

Jn 7, 37-38 El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba; el que crea en mí, como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva.

Jn 1, 1 Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Jn 17, 21-22 para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:

Jn 16, 24 Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado.

Rm 5, 5 y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.

Rm 8, 39 ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.

Mt 28, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

 

CARTAS DE SAN CAYETANO:

 

"Ojalá que Jesucristo purifique mi corazón, para no ser jamás rebelde a su divina voluntad.”

VII carta a Sor Laura Mignani, 8 junio 1520

 

“Ahora hago lo que puedo con la fuerza y el cariño que debo a la bondad de Dios.”

A sus primos Fernando y Jerónimo de Thiene,  22 agosto 1524.

 

“…podrían, con la ayuda de Dios, enseñar a los demás.”

II Carta a Bartolomé Scaini, 15 febrero 1530

 

“…será vana su esperanza si no se funda en la convicción de que nos guía y gobierna la sola bondad divina. Si él está persuadido de que la bondad del señor, como nos ha congregado, así nos

mantiene y gobierna, debe admitir igualmente que, si abriga el deseo de morar entre nosotros perpetua o temporalmente, para servir a la Majestad de Dios y proveer a su salvación, la misma divina Bondad no ha de negarnos inteligencia para conocer su necesidad, ni caridad para soportar su debilidad de cuerpo y alma, ni los necesarios recursos para darle de comer en la medida que le convenga.

-Si ello le parece duro, es manifiesto que no cree que Dios está entre nosotros, ni que es El quien nos gobierna; y si esto no cree nuestro amigo, no tiene por qué desear vivir en nuestra Compañía, ya que, si se nos quita la protección y el consuelo de la divina Bondad y la esperanza de servir a su Majestad Divina, a favor de su santa gracia, todo lo que queda es repulsivo y verdaderamente odioso, en el lenguaje del mundo.

-Tenga confianza en Dios, y advierta que, por nuestra parte, si no aceptamos sus bienes, ni aun por vía de limosna, menos estamos dispuestos a cargar con las molestias que habría de acarrearnos el cuidar de su administración, para que no nos sirvan estas cosas de ocasión de distraernos con menoscabo de la paz.”

A Francisco Capello, 17 febrero 1533

 

“Aquel que puede, que es el Señor Dios, el cual sea vuestro sostén y vuestra paz, luz y camino y vida.”

II Avisos dirigidos al Monasterio de la Sapiencia.

 

“En la conciencia de que todo el bien que hacemos no tiene su razón de ser en nosotros sino en la sola bondad de Dios.”

Compendio de la perfección cristiana.

 

CONSTITUCIONES:

 

Art.9 Apoyados en la Providencia de Dios, determinaron vivir, no de la mendicidad ni de rentas o ingresos fijos anuales, sino únicamente de los frutos del ministerio pastoral y de los donativos que espontáneamente les ofrecieran los fieles.

 

Art.20       Al hacer su primera profesión los Clérigos Regulares , guiados por el espíritu del Evangelio, cederán libremente la administración, el uso y usufructo de sus bienes a la persona que prefieran.

      Todos, sin embargo, lo mismo clérigos que laicos, antes de la profesión perpetua, harán una plena renuncia de todos sus bienes, que sea válida también, si es posible, en el derecho civil, de manera que absolutamente todos, como pobres de Cristo, verdaderamente necesitados, al igual que nuestros Fundadores, no tengamos en esta tierra otra cosa para subsistir más que nuestra pobreza evangélica, que sólo se apoya en la providencia y amor de Dios, Padre.

 

COMBATE ESPIRITUAL:

 

Cap 1ª último párrafo

“Y ahora que ya sabes en qué consiste la perfección cristiana y que para conseguirla es preciso emprender una dura y continua lucha contra ti mismo, debes proveerte de cuatro cosas, como de armas imprescindibles y seguras, para alcanzar la palma y salir triunfante en este espiritual combate:

Ellas son: la desconfianza de nosotros mismos, la confianza en Dios, el ejercicio y la oración.”

 

Cap. III, IV y VI

 

VITA CONSECRATA:

 

Num. 40 “No tengáis miedo”