CONSTITUCIONES:

 

Oración Art 43-53; Eucaristía Art 55-57

 

 

CITAS BÍBLICAS:

 

Mat 26, 37,42 “Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo.»

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú.»

Viene entonces donde los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad.»

 

Mt 12, 50 “Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

 

Mat 7, 21 «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.

 

Hech 2, 42-47 “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales.

Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno.

Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón.

Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo. El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.”

 

Jn 15, 5-7: “Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.

Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.”

 

Col 4, 2-4 “Sed perseverantes en la oración, velando en ella con acción de gracias; orad al mismo tiempo también por nosotros para que Dios nos abra una puerta a la Palabra, y podamos anunciar el Misterio de Cristo, por cuya causa estoy yo encarcelado,

para darlo a conocer anunciándolo como debo hacerlo.

 


 

Combate Espiritual:

 

Cap 1 “Y ahora que ya sabes en qué consiste la perfección cristiana y que para conseguirla es preciso emprender una dura y continua lucha contra ti mismo, debes proveerte de cuatro cosas, como de armas imprescindibles y seguras, para alcanzar la palma y salir triunfante en este espiritual combate:

Ellas son: 1) la desconfianza de nosotros mismos, 2) la confianza en Dios; 3) el ejercicio, 4) y la oración.”

 

Cap. 44 “que tengas una fe viva y una firme confianza de que Dios quiere darte todo lo necesario para su servicio y para tu bien. Esta confianza es como el vaso que la misericordia divina colma con los tesoros de su gracia: cuanto mayor sea su capacidad  tanto más rica fluirá de nuestro interior la oración. Porque, ¿cómo podría el inmutable y todopoderoso Señor dejar de hacernos partícipes de sus dones, cuando él mismo nos ha mandado que se los pidamos (cf Mt 7,7- 11) y nos ha prometido su Espíritu si lo pedimos con fe y perseverancia? (cf Lc 11,9- 3; Jn 14,16ss; 16,7- 11 y 13ss; 2Cor 1,21ss).”

 

Cap. 55 “…quiero proponerte otra, que es el sacramento de la eucaristía. Como este sacramento supera a todos los demás sacramentos, esta quinta arma es superior a todas las demás.

Las otras cuatro adquieren su valor de los méritos y la gracia conseguidos por la sangre de Cristo; pero ésta, es la misma sangre y carne de Cristo, juntamente con su alma y su divinidad. Con aquellas se combate contra los enemigos con la fuerza de Cristo. Con esta, los combatimos junto con Cristo y Cristo los combate junto con nosotros, porque quien come la carne de Cristo y bebe su sangre permanece con Cristo y Cristo permanece con él”(cf Jn 6,56- 57).

 

 

 

San Cayetano:

 

"No cesaré, Padre mío, hasta no ver a los cristianos correr hambrientos al sacerdote para nutrirse del Pan Sagrado, hasta que lo estimen un honor y no un motivo de vergüenza.

 

 

 

S. Andrés Avelino:

 

"La Oración es el clima del alma; es indispensable, es necesario tomar gusto a la oración, encontrarse en ella como en el propio paisaje espiritual.

 

"El religioso que abandona la oración cae por fuerza en la tibieza y no es digno del nombre que lleva. Ningún bien puede realizar si no se robustece con la meditación y la oración mental."

 

 

 

Vita Consecrata:

 

nº 38. (Hablando de la oración)Esto comporta en concreto una gran fidelidad a la oración litúrgica y personal, a los tiempos dedicados a la oración mental y a la contemplación, a la adoración Eucarística, los retiros mensuales y los ejercicios espirituales.